sábado, 14 de enero de 2012

La espinita

La espina clavada. Puede doler pero... ¿acaso no puede doler aquello que nos importa?


La espinita


No es que moleste la espina,
aunque la sangre abra la puerta
del torrente escarlata costra
magulle, y lacere la vena.

No es que no duela, ni que hiera,
ni rasgue la cálida entraña
ni apague triste esperanza,
ni nuble, enlatada cabeza.

¡¡Es que yo quiero esta espina!!
quiero este dolor que conlleva,
pues dolor más agudo resulta
llanto cortante y la ausencia.

Quiero a mi espina, clavada,
escociendo esta piel quemada
la carne desnuda y rajada
lamento y palabra dejada.

La espina, espina amada,
sin reparo abrazo, acepto
como el pajaro en la rama,
como blanca nube a su cielo.

Espinita linda de mi alma,
te llevaré siempre bien adentro,
aunque sola se quiebre la rama
y muera triste, el firmamento.

La espinita, dulce espina
por siempre bella, por siempre viva
espina, dolorosa espina
para tí, esta lágrima vitrea.

A tí por siempre cada palabra,
dulce espina, hermosa niña.

28-12-2011
hora: 15:17 h.

2 comentarios:

  1. Aunque yo no sea muy entendida, reconozco que es un genial escrito, como siempre :) Un saludo!

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